Por Emilio Morales y Alejandro Cavieres - 07/06/2012 -06:59 PM
Cada vez que la selección se reúne para una nueva fecha eliminatoria, el lugar de concentración es el complejo deportivo Juan Pinto Durán, ocasiones que son aprovechadas por fanáticos, y también periodísticas fanáticos, que ven en esta coyuntura la posibilidad de estar más cerca de los jugadores de roja de todos.
El ánimo está enrarecido fuera del “bunker” de la roja. Esa misma madrugada, dos jugadores, con serias posibilidades de ser titulares en el partido que se avecina contra Venezuela de visita, fueron descubiertos saliendo de una discoteque llamada las “Urracas”. Este hecho, nada de poco frecuente, explica que no sólo se pueden ver a los periodistas deportivos de varios canales y radios, vestidos formalmente, sino que también se ven a otros periodistas, vestidos informalmente, del menospreciado rubro de la farándula, que ven en este escándalo la posibilidad de llenar sus programas. Cabe destacar, que fue un programa de farándula el que descubrió el hecho.
Caso aparte son los hinchas que se encuentran pululando fuera de Juan Pinto Duran. Fácilmente reconocible es “el huaso lalo”, que se encuentra del otro lado de la calle, en casi como una sede personal, con dos sillas y un fondo de algunos lienzos con frases como: Chile va al mundial”.
El huaso lalo, que poco a poco ha ganado notoriedad por su hiperventilada forma de ser, es abordado por un periodista de un medio del sur del país. Al ser enfocado por una cámara, el huaso Lalo, lejos de entregar una cuña o un afectuoso saludo al periodista, comienza a vociferar fuera de sí un C-H-I , que de seguro los jugadores que ya se encontraban dentro del recinto pudieron escuchar.
Otro curioso hincha es Rubén Figueroa. Su nombre seguramente no recuerda nada, y ni siquiera googleando llevaría a una respuesta. Figueroa es el hincha que transformó su bicicleta en un tributo a condorito, y que gracias a eso se ganó un espacio e identidad.
Figueroa es el antónimo de huaso lalo. Se nota su humildad y su timidez. Se para fuera del complejo deportivo arrida de su bicicleta, y de vez en cuando decide dar una vuelta por la calle, para volver al mismo punto.
Al acercarnos nos cuenta que fue tal su fama, que su medio de transporte fue donado por una marca de bicicletas. También relata lo difícil que le fue transformar su bicicleta en algo así como un “condorito móvil”. Sorprende cuando nos cuenta que está en ese lugar desde las 7 de la mañana (ya son las 4 de la tarde), gracia a lo cual tuvo un cruce de palabras con Borghi, y que llegó desde Peñalolén pedaleando en su particular locomoción.
Los jugadores llegan a cuenta gotas. Las expectativas son grandes respecto a la llegada de Medel y Vargas, los involucrados en la salida nocturna.
Los autos de los jugadores son de marcas rimbombantes. Todos poseen vidrios polarizados, lo que hace estéril la espera de periodistas e hinchas, que ven pasar autos sin muchas veces distinguir bien quién se encuentra dentro.
Curioso es el hecho que al aparecer en el horizonte un auto lujoso, las expectativas del puñado de hinchas y periodistas crecía, sin que muchas veces fuera un jugador.
De hecho, Luis Pedro Figueroa llegó en un auto común, y nadie se dio cuenta.
Uno de los periodistas trata de distinguir a los jugadores es Sergio Riquelme, famoso por el documental Ojos Rojos.
Parece simpático, se nos acerca y nos pregunta de dónde somos. Antes de responderle siquiera, nos relata que es famoso por el documental, incluso, desliza una frase sorprendente: Yo estuve en los cines, en la cartelera. Imaginen, yo y al ladito Violeta Parra.
Al parecer, pasan más cosas fuera que dentro de Juan Pinto Durán.
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